Visitas tres meses un país, haces lo que puedes por integrarte, por vivirlo, por empaparte y te das cuenta de que tres meses no es nada, de que cada día sigue siendo una aventura.
Salimos al amanecer rumbo a Jaipur, no sabiendo muy bien a dónde íbamos, ni en qué consistía el evento pues nadie había conseguido hablar con los novios y la invitación estaba en un buzón sin llave. Arancha y yo luchamos la noche anterior contra el buzón, tratamos toda artimaña que se nos ocurrió armadas con dos cuchillos, una tijera y una tableta de aspirinas (sólo perdimos un cuchillo por el camino y conseguimos sacar bastante correo, pero no la invitación) pero no hubo manera, así que decidimos que con una ropa que nos pondríamos en todos los ratos muertos, un saree y un vestido de fiesta íbamos listos y eso hicimos, eramos muchos y teníamos que optimizar espacio en el coche.
He de reconocer que yo tenía un poco de miedo porque me estaba acoplando a una noche de hotel a precio de oro (cuando el novio nos mandó un sms con la dirección del hotel descubrimos que la noche en una habitación sencilla costaba 350€...). A lo largo del día y medio terminamos por hacer unos amigos indios amigos del novio que nos confirmaron que todo el despliegue lo pagaban los padres de la novia.
Llegamos (nadie sabe muy bien cómo) a un resort de lujo en medio de la nada, hacemos el check-in y para ir a la habitación nos invitan a coger un carrito de golf...
Podría contar mil historias del fin de semana, pero como una imagen... pues os dejo unas cuantas imágenes, más o menos un millón de palabras...:
Borjatis paseando por el resort alquilado entero para la boda con unas marionetas rajastaníes en cualquier esquina del hotel.
Habitación de lujo y compañía más de lujo! (Menos mal que las habitaciones eran grandes porque compartíamos con Aran Borja y Felisoto!
Había alguna un poco más acostumbrada pero para mí fue el primer masaje profesional de pies de mi vida, cortesía de los padres de la novia...
Los amigos súperguays del novio que a pesar de haber conocido mundo y ser modernillos siguen manteniendo tradiciones tipo; has de casarte antes de los 28, con alguien a quien tus padres aprueben y además que venga a vivir a la casa paterna...
Había un globo aerostático, un elefante en el que te subías, un camello, unos karts y luego estaba Félix al que todo el mundo miraba y el más atrevido se hacía una foto con él (con nuestra cámara...)
Indias bellas preparándose para el evento.
Las madres y familiares artistas bailan y cantan para todos, muy divertido.
El novio saludando a la novia (en este caso se conocen desde el cole pero no es lo normal...) que tuvo que estar 3 horas sin moverse en esa posición para que se le secara el mendi de las manos y mientras le hacían el de los pies en público...
El Mendi de Neera
El chiringuito... el chiringuito...
Al ritmo de los tambores...
El príncipe en su caballo
Mañana más